Monumento a los Héroes de Cuba y Cavite

15 de febrero de 1898. Un hecho, aparentemente fortuito, cambiará el curso de la guerra independentista entre España y sus colonias de Cuba y Filipinas. En el puerto de La Habana estalla el crucero Maine de la Armada Norteamericana. España es culpada del suceso por los Estados Unidos que, aliándose con Cuba, se enfrentan a ella. Cartagena, apenas recuperada de la destrucción cantonal, ve partir por su puerto a los hijos de su Región.

El 9 de noviembre de 1923, se inaugura en Cartagena un monumento, erigido por suscripción popular, para honrar la memoria de los héroes de Santiago de Cuba y Cavite.

A la inauguración acuden el Jefe de Gobierno, general Primo de Rivera, junto a SS.MM. los Reyes de España Alfonso XIII y Dª. Victoria.

Inauguración. 1923.

Inauguración el 9 de noviembre de 1923. El general Primo de Rivera, junto a SS.MM. los Reyes de España Alfonso XIII y Dª. Victoria.

Inauguración el 9 de noviembre de 1923.

Inauguración el 9 de noviembre de 1923.

Las Autoridades delante del monumento el día de su inauguración.

Las Autoridades delante del monumento el día de su inauguración.

El monumento, obra del escultor asturiano Julio González Pola, posee unas dimensiones de 15 metros de altura sobre una base de 8 m², y su composición de materiales varía entre piedra marmórea, mármol negro y bronce.

El obelisco presenta en dos frentes contrapuestos la personificación de la Gloria como una mujer presentando unas coronas florales a los mártires y el escudo de España, bajo el que figura la inscripción: «A los heroicos marinos de Cavite y Santiago de Cuba, 1898. Honor a las escuadras de Cervera y Montojo». También en mármol encontramos los nombres de los oficiales que fallecieron durante aquellas batallas.

En la base del monumento encontramos el conjunto escultórico propiamente dicho, dividido en dos partes: en una, un marinero permanece en pie con un fusil con la cabeza erguida en actitud desafiante y en defensa de sus compañeros muertos, un oficial sobre el cañón, manteniendo su mano sobre la bandera del barco; otro marinero que cae en el momento de preparación de la carga y por último de otro marino que yace sobre lo que representa la cubierta de la nave. Las figuras del otro grupo parecen atentas a la Patria, representada como una mujer que guía a los soldados extendiendo su brazo izquierdo y dejando su mano derecha sobre el marino, significando esto la disciplina y obediencia, a la vez que en el oficial a su lado se ha querido ver la conciencia del deber.

El monumento se levanta en la que se llamaba Glorieta de Don Francisco Albacete. Era alcalde de la ciudad Don Alfonso Torres López.

El monumento se levanta en la que se llamaba Glorieta de Don Francisco Albacete. Era alcalde de la ciudad Don Alfonso Torres López.

Aspecto de la plaza en los años de 1930. A la izquierda se ve el Club de Regatas y en el centro el Edificio de Aduanas.

Aspecto de la plaza en los años de 1930. A la izquierda se ve el Club de Regatas y en el centro el Edificio de Aduanas.

19 de marzo de 1939. Nieve en la Plaza de los Héroes de Cavite.

19 de marzo de 1939. Nieve en la Plaza de los Héroes de Cavite.

Héroes de Cavite

Desfile militar.

Héroes de Cavite

Al fondo, a la izquierda, podemos ver las puertas de entrada del antiguo muelle comercial.

Héroes de Cavite

Vista aérea de la plaza.

Héroes de Cavite

Un domingo de paseo en los años 60.

Héroes de Cavite

El monumento y al fondo el Ayuntamiento, la Catedral de Santa María La Vieja y el edificio del Gobierno Militar.

Una bella toma del monumento.

Una bella toma del monumento.

Héroes de Cavite

En esta imagen destacamos el Submarino Peral y el Restaurante Mare Nostrum en su primera ubicación.

Héroes de Cavite

Otra vista de los jardines que rodean al monumento.

Años 80.

Con el transcurso de los años el monumento sufrió diversos daños, por lo que se procedió a su restauración. En una de esas rehabilitaciones se sustituyeron las figuras que eran en piedra por otras realizadas en bronce.

Remodelación

Remodelación del monumento.

HeroesdeCavite1980

Noticia en el diario sobre el vandalismo que sufren las esculturas.

Héroes de Cavite

Años 90.

Héroes de Cavite en la actualidad

La Plaza de los Héroes de Cavite en la actualidad.

Imágenes de las flotas a las que alude el monumento

El 1 de mayo y el 3 de julio de 1.898, las débiles flotas mandadas por Don Patricio Montoro y Don Pascual Cervera, respectivamente, sucumbieron en aguas de Cavite la primera y de Santiago de Cuba la segunda, en desigual combate contra buques norteamericanos.

En Cavite se contaba con 7 buques, entre los que se encontraban el crucero de 1ª clase Reina Cristina (insignia de Montojo), los cruceros de 2ª clase Isla de Cuba, Isla de Luzón, Castilla, Don Antonio Ulloa, Don Juan de Austria, y el Velasco.

El "Reina Cristina", crucero de 1ª clase construido en El Ferrol en 1887. Buque insignia de la flota española en Filipinas. Abajo a la izquierda una imagen del combate naval y a la derecha el buque hundido.

El “Reina Cristina”, crucero de 1ª clase construido en El Ferrol en 1887. Buque insignia de la flota española en Filipinas.

El "Reina Cristina", crucero de 1ª clase construido en El Ferrol en 1887. Buque insignia de la flota española en Filipinas. Abajo a la izquierda una imagen del combate naval y a la derecha el buque hundido.

El buque “Reina Cristina” hundido.

El crucero de 2º clase “Isla de Cuba”. Hundido en Manila en 1898.

El crucero de 2º clase “Isla de Luzón”. Hundido en Manila en 1898 y reflotado después, al igual que el “Isla de Cuba” por Estados Unidos.

El "Castilla". El único crucero de madera que participó en la batalla.

El “Castilla”. El único crucero de madera que participó en la batalla.

Imagen tomada del crucero "Don Antonio Ulloa" despúes de la batalla.

Imagen tomada del crucero “Don Antonio Ulloa” despúes de la batalla.

El crucero de 2ª clase "Velasco"

El crucero de 2ª clase “Velasco”

En Cuba, el almirante Don Pascual Cervera dirigía la flota de los cruceros acorazados Vizcaya, Almirante Oquendo, Infanta María Teresa y Cristóbal Colón, y los destructores contra-torpederos Plutón, Furor y Terror.

El crucero acorazado "Vizcaya". A la izquierda pueden apreciarse 3 grandes agujeros en su casco, la torre de 11", ha sido arrancada por una explosión, y el puente de navegación de madera ha desparecido.

El crucero acorazado “Vizcaya”

El crucero acorazado "Vizcaya". A la izquierda pueden apreciarse 3 grandes agujeros en su casco, la torre de 11", ha sido arrancada por una explosión, y el puente de navegación de madera ha desparecido.

En esta otra fotografía del “Vizcaya” pueden apreciarse 3 grandes agujeros en su casco, la torre de 11″ ha sido arrancada por una explosión y el puente de navegación de madera ha desparecido.

El crucero acorazado "Almirante Oquendo". A la derecha podemos verlo embarrancado y aún ardiendo.

El crucero acorazado “Almirante Oquendo”

El crucero acorazado "Almirante Oquendo". A la derecha podemos verlo embarrancado y aún ardiendo.

El crucero acorazado “Almirante Oquendo”

Eucaristía en el "Almirante Oquendo"

Eucaristía en el “Almirante Oquendo”

Ejército de fusileros del "Almirante Oquendo"

Ejército de fusileros del “Almirante Oquendo”

El crucero acorazado "Almirante Oquendo". A la derecha podemos verlo embarrancado y aún ardiendo.

El crucero acorazado “Almirante Oquendo” embarrancado y aún ardiendo.

El buque insignia del Almirante Cervera, el crucero acorazado "Infanta María Teresa"

El buque insignia del Almirante Cervera, el crucero acorazado “Infanta María Teresa”

Crucero acorazado "Cristóbal Colón". Aunque estaba a falta de sus cañones principales de 10" formó parte de la escuadrilla de Cervera. Abajo vemos una fotografía de los oficiales del "Cristóbal Colón".

Crucero acorazado “Cristóbal Colón”. Aunque estaba a falta de sus cañones principales de 10″ formó parte de la escuadrilla de Cervera.

Crucero acorazado "Cristóbal Colón". Aunque estaba a falta de sus cañones principales de 10" formó parte de la escuadrilla de Cervera. Abajo vemos una fotografía de los oficiales del "Cristóbal Colón".

Una fotografía de los oficiales del “Cristóbal Colón”.

Crucero acorazado "Cristóbal Colón". Aunque estaba a falta de sus cañones principales de 10" formó parte de la escuadrilla de Cervera. Abajo vemos una fotografía de los oficiales del "Cristóbal Colón".

Marinos en cubierta del crucero acorazado “Cristóbal Colón”

Fotografía del destructor contra-torpedero "Furor"

Fotografía del destructor contra-torpedero “Furor”

Para más información sobre las Guerras de Cuba y Cavite puedes visitar estos enlaces:

Revista Puerta del Sol
Batalla de Cavite
Suplementos Libertad Digital

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La botica de la calle Mayor

Seguro que la mayoría de los cartageneros, al pasar por la calle Mayor, nos habremos fijado en los edificios derribados que hacen esquina con la calle Medieras, y aún más en unas restos descubiertos en el interior de lo que antes era una farmacia, destacando un gran aljibe de la primera mitad del siglo XIX. Para los interesados en este lugar, les narraré algunos retazos de su historia.

Restos encontrados en el solar.

Restos encontrados en el solar.

Situado en la parcela que hoy es manzana de la calle Mayor, Medieras, Aire y plaza San Sebastián, se encontraba el convento de Santo Domingo, fundado en 1580 por predicadores dominicos bajo la advocación a San Isidoro. El modesto convento se mandaría derribar para la posterior venta del solar, siguiendo el plan de Desamortización de Mendizábal. Este plan se basaba en un Real Decreto supresor de conventos y casas religiosas, firmado por la reina Isabel II el 25 de julio de 1835.

Don Benito Pico, en una parcela del solar comprada por su padre y que hace esquina con la calle Mayor y Medieras, construyó una botica para su hijo Eduardo Pico y Bres. Éste nació en Cartagena el 29 de agosto de 1829 y recibió su doctorado en Farmacia por la Universidad Central de Madrid el 20 de abril de 1855. En 1856 ya estará al mando de su recién estrenada botica.

Eduardo Pico y Bres.

Eduardo Pico y Bres.

Eduardo Pico y Bres.La enorme personalidad de Eduardo Pico y Bres imprimió carácter a la casa. Hasta su muerte, en 1902, no hubo acontecimiento, exposición, epidemia, plaga, empresa humanitaria, etc., donde no estuviera activamente presente. En plena juventud y con grandes inquietudes, estaba dispuesto a hacer de su rebotica el centro neurálgico de todos los nervios políticos y artísticos de la ciudad.

Su proyección intelectual derivó por varios frentes. Por un lado, la cartagenerísima “Sociedad de los Burros”. Más allá, una preocupación política, que le llevó a jugarse la vida en conjuraciones. Después, la inquietud artística por la que dará a conocer a los cartageneros al gran Ussel de Guimbarda y tomará contacto con el poeta Monroy. También, su actividad municipal en épocas muy difíciles para la ciudad (consecuencias cantonales, epidemias, plagas, etc.). Y por último, una dedicación espiritual y material al cementerio de Ntra. Sra. de los Remedios, a la Cruz Roja y al Santo Hospital e Iglesia de la Caridad.

Fue un entusiasta progresista, enamorado de las ideas liberales, cuya farmacia sirvió de centro principal para la conspiración política cartagenera. Allí se forjaban órdenes que, de haber sido públicas, costarían la libertad o la vida a quienes las recibían o las daban. Allí concurría Olozaga y estuvo disfrazado, en una noche memorable, el inolvidable general Prim. También pasaron Manuel Ruiz Zorrilla, Gaminde, Milans del Bosch y cuantos progresistas importantes visitaron Cartagena para preparar el alzamiento contra el decadente régimen monárquico. Tal fue la importancia de la botica clandestina que como resultado del alzamiento triunfó la Revolución del 68, “La Gloriosa”, que acabó con el destronamiento y exilio de Isabel II y la instauración de una monarquía constitucional.

También allí, Prim, Zorrilla y sus ilustres acompañantes expusieron sus planes para el desarrollo de los principios que más tarde se verían reflejados en las leyes democráticas que forman la Constitución Española de 1869.

El general Juan Prim i Prats, destacado militar y político, defensor de la monarquía constitucional, propuso a Amadeo de Saboya al trono, ocupó el Ministerio de la Guerra y fue Presidente del Gobierno tras la Revolución del 68. Asesinado en Madrid en 1870.

El general Juan Prim i Prats, destacado militar y político, defensor de la monarquía constitucional, propuso a Amadeo de Saboya al trono, ocupó el Ministerio de la Guerra y fue Presidente del Gobierno tras la Revolución del 68. Asesinado en Madrid en 1870.

Manuel Ruiz Zorrilla (izq.), fue designado presidente de las Cortes constituyentes y proclamó a Amadeo I de Saboya (dcha.) como nuevo rey.

Manuel Ruiz Zorrilla (izq.), fue designado presidente de las Cortes constituyentes y proclamó a Amadeo I de Saboya (dcha.) como nuevo rey.

De la botica salieron los componentes de la Junta revolucionaria que ejerció la autoridad tras el triunfo de la Revolución.

Eduardo Pico y Bres, junto a José Mª Vera, Tomás Ametller, Andrés Pedreño y el arquitecto Carlos Manchas entre otros, se presentó en el Ayuntamiento proponiendo la construcción de un cementerio municipal con el nombre de Ntra. Sra. de los Remedios, para lo cual se comprometen a facilitar los fondos necesarios sin ningún interés. Por lo tanto, podemos decir que el cartagenero cementerio es producto de los progresistas, y su habilitación, uno de los más importantes acuerdos tomados por la Junta de Cartagena, presidida por Prefumo.

El 1 de enero de 1875, la farmacia pasa a Simón Higinio Martí y Pagán, hijo de Simón Martí (conspirador y tertuliano con Pico). La farmacia vuelve otra vez a manos de Eduardo Pico tras la muerte de Simón Higinio Martí en 1886. Don Eduardo se haría cargo de ella hasta abril de 1902, que pasaría a Agustín Malo de Molina y Pico, su sobrino.

La farmacia en 1920. Fotografía de Agustín Malo de Molina.

La farmacia en 1920. Fotografía de Agustín Malo de Molina.

La farmacia, propiedad de Mª Dolores Ros, en 1993.

La farmacia, propiedad de Mª Dolores Ros, en 1993.

El 1 de mayo de 1922, Agustín Malo de Molina y Pico la arrendaría a Agustín Merck y Bañón, y en 1932 pasaría a Manuel Malo de Molina. Fallecido éste en 1971, su oficina de farmacia fue, por poco tiempo, de la Sra. Viuda de Malo de Molina.

Huérfana la botica, fueron muchos la que la rondaron, pasando finalmente a manos de la Lda. Dª María Dolores Ros, su última propietaria.

Aún sobrevivían las arábicas estructuras que daban acceso a la histórica rebotica.

Aún sobrevivían las arábicas estructuras que daban acceso a la histórica rebotica.

Interiores

Interiores

Botamen

Botamen

Detalle del fresco realizado en el techo por Ussel de Guimbarda que representa al antiguo médico griego, Galeno, precursor de la medicina moderna.

Detalle del fresco realizado en el techo por Ussel de Guimbarda que representa al antiguo médico griego, Galeno, precursor de la medicina moderna.

Para finalizar reproduzco el último párrafo del libro “La botica de la Calle Mayor de Cartagena”, escrito por José Guillermo Merck-Luengo en 1994, y que me llevan a evocar, con melancolía, aquella botica sencilla y grande en nuestra historia: “Cuando nos alejábamos de la Farmacia, vimos en la puerta del establecimiento, a la hija de la titular, una linda adolescente, y me imaginé a los entrañables fantasmas de la Botica rodeando a la chiquilla y comentando alborozados su grata presencia. Estoy seguro que las figuras y figurones de nuestra pequeña historia se llevaron, ante la joven generación, una gran alegría: La vigencia y continuidad de la memorable Farmacia de la Calle Mayor de Cartagena estaba gozosamente garantizada”.

La Feria de Verano en el paseo Alfonso XII

En 1874, Cartagena obtuvo la autorización de terraplenar y ganar terreno al mar para la construcción del nuevo muelle, que finalizado en sólo tres años, sería inaugurado por Alfonso XII.

Año 1890. Terminación de la primera fase.

Año 1890. Terminación de la primera fase.

De cara al mar se encontraba el muelle comercial, con sus tinglados, vías, andenes y ferrocarriles. Paralelo al muelle quedaba un paseo que se denominó Paseo de Alfonso XII (llamado de La Libertad durante la 2ª República) o Paseo del Muelle, como coloquialmente se le conoce.

Tinglados, vías y vapores en el nuevo muelle comercial.

Tinglados, vías y vapores en el nuevo muelle comercial.

En el paseo tenían representación los grandes bares y cafés de la calle Mayor. Para el periodo estival se levantaban teatros de madera, como el instalado en 1888, llamado Circo de la Riba; el barracón “Cinematógrafo Oriental”, propiedad de los Hnos. García Molero, precursores del cine en Cartagena; o “El Brillante”, propiedad de Cánovas y Valero, donde llegaron a actuar estrellas de la época como la Bella Chelito y Amalia Molina.

Vistas del Paseo de Alfonso XII .

Vistas del Paseo de Alfonso XII y el Ayuntamiento.

Vista del Paseo de Alfonso XII. Como fondo la muralla y el edificio de Intendencia.

Vista del Paseo de Alfonso XII. Como fondo la muralla y el edificio de Intendencia.

Al atardecer, el paseo era punto de encuentro de toda la población. Tal era el ambiente y el buen estar que reinaba que se alquilaban sillas para ver el devenir de la gente.

A pesar de todo, aún había algo que lo hacía más atractivo: era la Feria de Verano de Cartagena, que duraba desde el 25 de julio hasta el 15 de agosto. Esta feria se celebraba en la Plaza de la Merced desde mediados del siglo XVIII. En 1851 se trasladó al solar que dejó el monasterio franciscano (que luego se transformaría en la Glorieta de San Francisco), y a partir de 1887, se ubicaría en el Paseo del Muelle, dándole más esplendor por su situación en el exterior del recinto y realzándola con el alumbrado de gas, y más tarde el eléctrico. En el tiempo de feria, Cartagena se llenaba de forasteros y todas las fondas estaban completas. Eran días en que la casa se llenaba de familiares venidos de fuera.

Año 1904. Vista del Paseo desde la muralla. De izquierda a derecha, el pabellón del Ayuntamiento y del Círculo Militar.

Año 1904. Vista del Paseo desde la muralla. De izquierda a derecha, el pabellón del Ayuntamiento y del Círculo Militar.

Pabellones del Ayuntamiento y del Casino desde el muelle comercial.

Pabellones del Ayuntamiento y del Casino desde el muelle comercial.

El Eco de Cartagena, en su edición del 26 de agosto de 1899 definía así la feria: “Mirada desde el puerto, con sus múltiples lámparas eléctricas que, pendientes de altísimas columnas, vierten sobre ella cascada de brillante luz, con su largo y anchuroso paseo festoneado de millares de luces encerradas en bombas de cuajado cristal y con sus pabellones artísticos y hermosos, que rompen con su desigualdad armónica la monotonía del fondo y que a fuerza de estar de sobra iluminados parece que se levantan en el seno de una atmósfera incendiada”. Todo este poético escenario se veía aún más enaltecido con los barcos iluminados en la bahía y el engalanamiento de las principales calles de la ciudad.

El paseo engalanado.

El paseo engalanado.

Arco de entrada al real de la feria.

Arco de entrada al real de la feria.

Se accedía al Real de la Feria por una portada monumental. La levantada en 1902 presentaba la inscripción “A S.M. el Rey Alfonso XIII, la ciudad de Cartagena” con motivo de su coronación y estaba revestida con miles de bombillas eléctricas de diversos colores. La erigida en 1907, y desaparecida en 1911 por un vendaval, fue una de las más bellas. Su decoración, a base de motivos de mar, de campo y de la mina, fue realizada por pintores tan importantes como Francisco Portela de la Llera, Manuel Iznardo y Miguel Díaz Spottorno.

Año 1902. La portada presenta la inscripción "A S.M. el Rey Alfonso XIII, la ciudad de Cartagena"

Año 1902. La portada presenta la inscripción “A S.M. el Rey Alfonso XIII, la ciudad de Cartagena”

Año 1903. Arco de entrada al recinto ferial y los majestuosos pabellones.

Año 1903. Arco de entrada al recinto ferial y los majestuosos pabellones.

Durante la feria, el Ayuntamiento y las sociedades recreativas como el Casino, el Ateneo, el Círculo Militar y la Unión Mercantil, instalaban suntuosos quioscos o pabellones profusamente decorados, obras de los arquitectos locales de más prestigio como Víctor Beltrí, Tomás Rico o Francisco de Paula Oliver. En estos pabellones, se celebraban elegantes bailes y cotillones hasta altas horas de la madrugada, tocaban las bandas militares, y sextetos de grandes maestros interpretaban conciertos de música clásica.

El Pabellón de la Corporación Municipal fue levantado en 1902 por Tomás Rico. Es una combinación de cúpulas, doseles, columnas, gabletes y jarrones en un estilo barroco modernista. Desde este pabellón del Ayuntamiento, el 23 de junio de 1903, Alfonso XIII presenció el desfile militar organizado en su honor con motivo de su visita oficial a la ciudad.

En el año 1902, el Ayuntamiento, presidido por Ángel Bruna, encarga a Tomás Rico la construcción de este magnífico pabellón.

En el año 1902, el Ayuntamiento, presidido por Ángel Bruna, encarga a Tomás Rico la construcción de este magnífico pabellón.

Dos visitantes posan ante la obra de Tomás Rico.

Dos visitantes posan ante la obra de Tomás Rico.

Del Pabellón del Casino, levantado por Oliver, el diario local escribía: “…el lujoso pabellón del Casino que al inaugurarse mañana por la noche parecerá un palacio de la luz habitado por hadas”

En él se organizaban bailes los jueves y los domingos por la noche, y daba conciertos de piano el maestro Álvarez, autor del pasodoble Suspiros de España. En sus jardincillos jugaban los niños, que sólo podían acceder a su interior los jueves por la tarde.

Pabellón del Casino, obra de Oliver.

Pabellón del Casino, obra de Oliver.

Otra vista del Paseo con el Pabellón del Casino.

Otra vista del Paseo con el Pabellón del Casino.

El Pabellón del Círculo Militar, obra de Víctor Beltrí, fue erigido en 1902. La prensa lo definió como de estilo japonés, basándose en unas formas que recordaban las proas de las góndolas. También destacaban unos mástiles inclinados apoyados sobre los soportes de la estructura y que sujetaban el toldo. El acceso a este pabellón estaba limitado a los militares y a sus invitados. Fue destruido en 1907 por un vendaval.

Pabellón del Círculo Militar, levantado por Víctor Beltrí.

Pabellón del Círculo Militar, levantado por Víctor Beltrí.

Llamaba la atención el original diseño que la prensa definía como "japonés"

Llamaba la atención el original diseño que la prensa definía como “japonés”

1922. Pabellón del Taurino.

1922. Pabellón del Taurino.

La Casa de Expósitos instalaba una barraca donde se realizaban rifas y cuyas papeletas eran vendidas por bellas señoritas casaderas.

En el recinto ferial también habían casetas de madera y puestos de baratijas, de abanicos, de juguetes y de dulces; arcos de luces, farolillos y gallardetes de colores; títeres, ruedas de caballitos y cinematógrafos como el Lumière.

Real de la feria.

Real de la feria.

Paseando por la feria.

Paseando por la feria.

La feria estaba animada por bandas militares, fuegos artificiales acuáticos, regatas, cucañas marítimas, carreras de bicicletas, etc. En su programación contaba con tres corridas de toros y una modernista velada marítima -festejo éste, propiamente cartagenero y colofón de la feria-.

1901. Elefante. Carroza construida totalmente con transparentes e iluminación interior y en la peana.

1901. Elefante. Carroza construida totalmente con transparentes e iluminación interior y en la peana.

1947. Barcaza preparada para la velada marítima.

1947. Barcaza preparada para la velada marítima.

Durante la feria también se celebraba la “Batalla de Flores”, donde desfilaban carrozas y carruajes hermosamente engalanados con miles de flores y con opción a ser premiados.

1903. Carruajes engalanados para la Batalla de Flores

1903. Carruaje engalanado para la Batalla de Flores.

Carruaje engalanado para la Batalla de Flores.

Carruaje engalanado para la Batalla de Flores.

En otra época, durante el día de Santiago, a la señal estrepitosa del cañonazo anunciante del mediodía, la gente que en ese momento anduviera por la orilla del muelle era arrojada al mar, vestida y sin previo aviso. Con el tiempo, esa costumbre pasó a ser tradición, y ese día se congregaba en el cantil del muelle una multitud de personas, mayoritariamente gente joven, a la espera del disparo de las doce para saltar vestidos al mar, eso si, llevándose por delante algún descuidado espectador.

En la parte más cercana a la Muralla se establecía otra peculiar feria que Isidoro Valverde definía de esta manera: “…otra pequeña feria sui generis, con personalidad y vida propia; era la feria de los barracones de mal pelaje, donde cierta clase de gente tenía sus diversiones peculiares y nada versallescas. Era un mundo báquico junto a otro mundo ordenado. Era un mundo pintoresco que hubiera encantado a cualquier pintor impresionista, separado del otro por una frontera inmaterial y meramente sociológica. Los de la feria de la derecha pasaban por su lado procurando ignorarlo. Naturalmente, las chicas bien no traspasaban esa frontera ni acompañadas por sus padres. Este mundo siniestro era conocido en Cartagena con el expresivo nombre de Barrio de las Injurias”

A partir de 1919, la feria veraniega fue decayendo poco a poco hasta desaparecer.

Terminando de narrar todo esto, no puedo evitar evocar esa sensación embriagadora de novela que nuestros antiguos paisanos sintieron ante tanta belleza y jolgorio, enaltecida por miles de bombillas que deslumbraron entre los brillos de la luz eléctrica a cuantos la vieron por primera vez.

El gallo de la calle del Duque

Fabricado en el siglo XVIII, en la ciudad alemana de Baviera, fue traído por unos comerciantes cartageneros, pasando a convertirse en una figura entrañable del casco antiguo de la ciudad. Encaramado, majestuoso y pomposo, observó durante más de dos siglos el devenir de los cartageneros desde su esquina de la calle del Duque con Caridad.

El majestuoso gallo que sirvió de imagen al comercio de la familia Castelló.

El majestuoso gallo que sirvió de imagen al comercio de la familia Castelló.

“El Gallo”, también conocido por “el Gallo de la esquina del guardia”, daba nombre al establecimiento que presidía, comercio de tejidos desde mediados del s. XVIII hasta que en 1882 pasó a ser tienda de calzados.

Imagen de la distribuidora Pathé.

Imagen de la distribuidora Pathé.

En los comienzos del cinematógrafo fue sede de distribuidoras de películas para venta y alquiler, principalmente de la distribuidora Pathé, coincidiendo el anagrama de ésta con el del establecimiento.

Hecho de zinc, estaba formado por dos piezas y con tan perfecta terminación que estando más de dos siglos a la interperie, jamás se oxido; sobreviviendo a la insurrección cantonal y a la guerra civil.

Anuncio aparecido en una publicación de principios del s. XX.

Anuncio aparecido en una publicación de principios del s. XX.

Fue robado en 1984 y devuelto días después por los mismos ladrones, que dejándolo bajo un camión en el depósito municipal, avisaron a la policía. Por desgracia, en noviembre de 1996 volvió a ser robado y esta vez no apareció, pese a la recompensa ofrecida por su propietario.

Los últimos días de "El Gallo"

Los últimos días de “El Gallo”

El Arsenal Militar

En 1717, bajo el reinado de Felipe V, la marina de guerra emprende la creación de tres departamentos marítimos con sedes en el Ferrol, Cádiz y Cartagena. En estas ciudades se ubicará un arsenal que incluirán astillero, edificios auxiliares y obras de defensa. En 1731, se decide como emplazamiento para el Arsenal de Cartagena, el antiguo fondeadero conocido como Mar de Mandarache y el 20 de febrero de 1732 comienzan las obras, proyecto del ingeniero Sebastián de Feringán, al que sustituirá, tras su muerte en 1762, Mateo Vodopich.

Jorge Juan, marino y científico, aportaría una serie de elementos tan importantes como novedosos para el Arsenal, entre ellos, los diques de carenar en seco, y las “bombas de fuego”, máquinas de vapor destinadas a achicar el agua para la formación de dichos diques, ambas innovaciones, únicas, por entonces, en el Mediterráneo.

Puerta Monumental de entrada al Arsenal

Puerta Monumental de entrada al Arsenal

Las obras concluyen el 31 de enero de 1782, con Carlos III en el trono de España.

La designación de Departamento Marítimo del Mediterráneo supondrá para Cartagena recobrar su antigua importancia.

En 1752, se mandó edificar la Puerta Principal en el “lugar de mejor vista”. Esta es la única que se mantiene de las construidas en las murallas de Cartagena.

Su torre, adosada por Tomás Tallarie en 1865, está rematada por una campana de bronce llamada “María Bárbara” y un reloj torre de cuatro esferas iluminado por gas. Este reloj, propuesto por el profesor de relojería Francisco Anestares en 1776, hubo de pasar numerosas vicisitudes hasta ser colocado, al fin, en 1866.

Fotografía de la puerta engalanada. 1874

Fotografía de la puerta engalanada. 1874

La triple puerta en los años 20. A la izquierda de la imagen lucen las primeras ramas del árbol de Navidad.

La triple puerta en los años 20. A la izquierda de la imagen lucen las primeras ramas del árbol de Navidad.

Puerta del Arsenal en los años 60.

Puerta del Arsenal en los años 60.

Los cañones de las puertas pertenecieron al navío francés “Neptune”, que participó en la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805).

Arsenal 5

Arsenal 12

La bandera, que durante muchos años ondeó en la puerta principal, fue trasladada al interior del Arsenal el 26 de junio de 1989. El motivo de este traspaso fueron los atascos que se formaban en la calle Real con el izado y arriado diario, pues algunos vehículos se detenían como muestra de respeto hacia el símbolo.

1862. Navío de Isabel II en su visita a Cartagena, atracado en el Arsenal. Hasta esa fecha, el Puerto de Cartagena sólo había sido un pequeño embarcadero frente a la Muralla del Mar.

1862. Navío de Isabel II en su visita a Cartagena, atracado en el Arsenal. Hasta esa fecha, el Puerto de Cartagena sólo había sido un pequeño embarcadero frente a la Muralla del Mar.

El conjunto de edificaciones lo componía el almacén general, el cuartel de penados, la puerta, el cuerpo de guardia y el parque del ejército.

Actualmente, su interior alberga una dársena de forma cuadrada, diversos edificios destinados a talleres, cuarteles y la Base de Submarinos.

El Arsenal tiene el cometido primordial de apoyar a los buques basados en Cartagena, submarinos, cazaminas, corbetas y buques auxiliares como el oceanográfico Hespérides.

Año 1872. Detalle del Arsenal desde el Barrio de la Concepción.

Año 1872. Detalle del Arsenal desde el Barrio de la Concepción.

A la derecha de la imagen vemos la entrada principal y la muralla que rodea al Arsenal y conforma la calle Real. En primer plano el baluarte B6 y parte de la cortina de muralla que desviaba las aguas de la Rambla de Benipila hacia la Algameca Chica.

A la derecha de la imagen vemos la entrada principal y la muralla que rodea al Arsenal y conforma la calle Real. En primer plano el baluarte B6 y parte de la cortina de muralla que desviaba las aguas de la Rambla de Benipila hacia la Algameca Chica.

Panorámica y vista del Arsenal hacia 1900. A la izquierda, los diques de Feringán, actual Base de Submarinos.

Panorámica y vista del Arsenal hacia 1900. A la izquierda, los diques de Feringán, actual Base de Submarinos.

Arsenal

Entrada al antiguo Mar de Mandarache. En la dársena y junto a un buque destaca la “Machina”, grúa que colocaba la arboladura en los mástiles de los barcos.

Otra vista del Arsenal.

Otra vista del Arsenal.

Vista del Arsenal en 1909. Al fondo se distinguen las chimeneas de la fábrica de la luz, en la Alameda de San Antón.

Vista del Arsenal en 1909. Al fondo se distinguen las chimeneas de la fábrica de la luz, en la Alameda de San Antón.

El dique flotante.

El dique flotante.

El Pelayo en el Dique.

El Pelayo en el Dique.

ESCANE63

7-2-1939.  Vista aérea durante uno de los bombardeos de la Guerra Civil. Varias bombas, que aparecen en la foto como pequeños hongos, explotan sobre la Base de Submarinos.

7-2-1939. Vista aérea durante uno de los bombardeos de la Guerra Civil. Varias bombas, que aparecen en la foto como pequeños hongos, explotan sobre la Base de Submarinos.

Una vista aérea del Arsenal del año 1962. En primer plano, la Base de Submarinos y los diques flotantes.

Una vista aérea del Arsenal del año 1962. En primer plano, la Base de Submarinos y los diques flotantes. Podemos apreciar el prototipo de Isaac Peral expuesto en los jardines, frente al dique de mayor tamaño.

1929. Interior del Taller del Parque. Sala de aparatos para desencasquillado.

1929. Interior del Taller del Parque. Sala de aparatos para desencasquillado.

1929. Taller de Prensas.

1929. Taller de Prensas.

La fachada del antiguo cuartel de penados fue realizada, en 1911, por Celestino Aranguren, siguiendo un estilo de clasicismo modernista muy usual en las construcciones industriales. En esta fachada destaca la ventana termal, flanqueada por grandes pilares. Años después la prisión se transformó en Cuartel de Instrucción de Marinería (CIM).

CIM 2

CIM 1

Alameda de San Antonio Abad

Tiene la entrada por la Plaza de España y desemboca en el Barrio de San Antonio Abad, más conocido por San Antón. Se llamó Alameda de San Antonio Abad al tramo comprendido entre el puente de la Acequieta, situado a la salida del Arrabal de San Roque (calle del Carmen) y las primeras casas del barrio de San Antón. Este trecho formaba parte del camino Real que comunicaba Cartagena con Murcia y Madrid.

Las Puertas de Madrid, inicio del camino hacia la capital.

Las Puertas de Madrid, inicio del camino hacia la capital.

Por Real Cédula del 15 de enero de 1591 se ordenó la plantación de árboles con el fin de que su madera fuera aprovechada para el real servicio de S.M. El Concejo ordenó que se plantaran álamos y olmos desde el Pilar y fuente que está en esta ciudad a la vía del camino de Murcia y por el camino de en medio de la huerta de esta Ciudad que va al jardín de Luis de Morales.

Esta alameda no lo fue realmente hasta 1724, que siendo Gobernador de lo Político y Militar el Conde de Arschot de Riviere, encargó las obras de higiene y urbanización al ingeniero Sebastián Feringán. A principios del citado año se embelleció la salida de la población y los caminos que iban a Lorca, San Antón y Murcia con calles de álamos.

Alameda

Para la conservación de estos plantíos se promulgó un estricto bando que decía: Se manda que ninguna persona de estado, calidad o condición que sea, sea osado, cortar, arrancar o en otra forma herir o dañar los árboles por sí o con averío, ganado o cabalgadura pena de seis años en galeras, a el que se averiguare haberlo hecho maliciosamente, y en otra forma, de tres mil maravedis vellón aplicados, las dos partes para el aumento y beneficio de dicha alameda, y otra para el ministro o persona que el daño denunciase, además de resarcirle de sus propios bienes.

Con estas severas órdenes no era de extrañar la gran frondosidad que tenían las alamedas que el Ayuntamiento cuidó con gran dedicación. En el año 1785, tenía hasta San Antón 271 álamos blancos y 71 negros, desde este barrio a la Fuente de Cubas 171 álamos y 251 desde este sitio a Los Dolores.

Alameda

En 1810 la Alameda fue totalmente talada cuando se temía que la población fuese sitiada por el general francés Sebastiani. Cuatro años más tarde se hicieron plantaciones de álamos blancos, pero esta vez sólo hasta San Antón.

En 1823 fueron talados con ocasión del nuevo sitio francés del barón Vincent, y vueltos a plantarse por tercera vez, se quitaron en 1844 al poner cerco a la ciudad las tropas de la Reina Isabel II mandadas por el General Roncali.

En 1866 se hicieron nuevas plantaciones que volvieron a ser taladas en 1873 durante la guerra cantonal.

En 1897 se plantaron eucaliptos (eucaliptus globulus) por alamedas y paseos para que sus potentes raíces desecaran las zonas pantanosas y que sus supuestas propiedades curativas purificaran el insano ambiente del Almarjal. Así estuvieron hasta que entre 1989 y 1990 fueron arrancados para hacer una remodelación del paseo.

Septiembre de 1989. Tala de eucaliptos

Septiembre de 1989. Tala de eucaliptos

Fuera de las Puertas de Madrid, existía desde tiempo inmemorial, un mercado de compra y venta de cereales, y, desde 1881 hasta 1926, otro de ganado que tenía lugar todos los miércoles.

A principios del siglo XVII se levantaron algunos edificios a los lados del camino y había diseminadas por su campo bastantes casas de labranza, dadas las inmejorables condiciones del terreno, regados con las aguas de la fuente de Cubas, donde el Ayuntamiento poseía fértiles campos para pastos, y aprovechándose también las aguas de la rambla de Benipila. También existía un convento llamado de los Padres Recoletos.

La Fábrica de la Luz “Hispania” fue el primer edificio construido en el Ensanche. Un edificio, obra del arquitecto Oliver, con ornamentación geométrica entre la que destaca una curiosa ventana redonda con molduras, y dos esbeltas chimeneas. Como todo lo que se construía entonces, es una edificación de gran belleza.

La Fábrica de la Luz "Hispania" fue el primer edificio construido en el Ensanche. Un edificio, obra del arquitecto Oliver, con ornamentación geométrica entre la que destaca una curiosa ventana redonda con molduras, y dos esbeltas chimeneas. Como todo lo que se construía entonces, es una edificación de gran belleza.

La Fábrica de la Luz “Hispania”

Interior de la Fábrica de la Luz. 1912.

Interior de la Fábrica de la Luz. 1912.

La Alameda de San Antón fue objeto de muchísimas reformas, la más importante la realizada en 1868 por Carlos Mancha. Fue diseñada como un paseo central y dos vías a los lados, en la que se instalaron muchos bancos de piedra de los Ataviares para el descanso de los viandantes. A la mitad del paseo se construyó una espaciosa plaza ovalada llamada el Hipódromo.

Hipódromo en la Alameda de San Antón. A la derecha se alzan las chimeneas de la Fábrica de la Luz.

Hipódromo en la Alameda de San Antón. A la derecha se alzan las chimeneas de la Fábrica de la Luz.

En el año 1877 existió una plaza de toros ubicada próxima a los terrenos donde hubo una fábrica de cerillas y más tarde la Escuela Superior de Industria.

Fachada de la Escuela Superior de Industria

Fachada de la Escuela Superior de Industria.

El 30 de abril de 1920 la Alameda de San Antón pasó a llamarse por un tiempo Paseo de Fernando Garrido.

El edificio de la actual Cruz Roja en la Alameda fue constuido en 1902 por Pedro Cerdán como hotel para la compañía “Constructora Moderna”. Dicho hotel fue el primer edificio vivienda construido en el Ensanche y por tanto el modelo propuesto para la nueva ciudad del Ensanche.

Hospital de la Cruz Roja.

Hospital de la Cruz Roja.

Otra vista del hotel.

Detrás del hotel podemos ver los desaparecidos almacenes de la “Sociedad El Día”, obra de Víctor Beltrí.

El hospital de la Cruz Roja en los años 60.

El hospital de la Cruz Roja en los años 60.

La Casa Zapata es un edificio de corte modernista, proyectado por Victor Beltrí en 1910, y situado en la parte norte de la Plaza de España. Propiedad, como la mayoría de los ilustres edificios particulares de Cartagena, de una familia con fructíferas explotaciones mineras, en este caso la familia Zapata. Pertenece a las Carmelitas desde 1942.

La Casa Zapata.

La Casa Zapata.

Jardín que ocupaba el espacio de las desaparecidas "Puertas de Madrid" y que más adelante se convertiría en la Plaza de España. Al fondo la calle del Carmen.

Jardín que ocupaba el espacio de las desaparecidas “Puertas de Madrid” y que más adelante se convertiría en la Plaza de España. Al fondo la calle del Carmen.

El mismo jardín desde otra perspectiva. Se observa el hotel de la Constructora Moderna (Cruz Roja)

El mismo jardín desde otra perspectiva. Se observa el hotel de la Constructora Moderna (Cruz Roja)

1945. La fuente que simboliza la llegada de las aguas del Taibilla.

1945. La fuente que simboliza la llegada de las aguas del Taibilla.

Momento de la inauguración

Momento de la inauguración

En 1940, se sustituyó la fuente de la Plaza de España por una “Cruz de los Caídos”, que más tarde sería trasladada a la Alameda de San Antón.

Cruz de los Caídos

Cruz de los Caídos

Vista de la Plaza de España y la Alameda en los años 60.

Vista de la Plaza de España y la Alameda en los años 60.

Vista general de la Plaza de España y la Alameda de San Antón.

Vista general de la Plaza de España y la Alameda de San Antón.