Ayuntamiento de Cartagena

El Ayuntamiento de Cartagena ocupaba un edificio del s. XVIII, ubicado en la Plaza de Santa Catalina o de las Monjas. El deterioro que sufría dicho edificio, el desarrollo que estaba experimentando la ciudad a finales del s. XIX, y la aparición de una burguesía más afianzada, hicieron conveniente levantar un nuevo edificio adaptado a las distintas expectativas.

El antiguo edificio fue derribado en 1893, y en 1894, el ayuntamiento aún no tenía ubicada definitivamente a la corporación. Se gestionó la compra de la Casa Pedreño, pero debido a su elevado coste, no fraguó.

Plaza de las Monjas

Plaza de las Monjas, conocida así por un monasterio que hubo frente al ayuntamiento. A la izquierda se aprecia la fachada de la antigua casa consistorial. Fotografía tomada por Casaú a finales del s. XIX.

Plaza de las Monjas

Plaza de las Monjas.

Fotografía tomada en 1894 donde aparece el antiguo edificio del ayuntamiento.

Fotografía tomada en 1894 donde aparece el antiguo edificio del s. XVIII, remodelado varias veces hasta su demolición.

El puerto de Cartagena. A la izquierda podemos apreciar la torre del ayuntamiento.

1902. Dársena de botes. A la izquierda de la imagen podemos observar la torre del ayuntamiento y hacia la derecha la antigua catedral y la puerta del Muelle.

Se decidió construir un nuevo edificio donde antes estaba el antiguo, y fue encomendado al arquitecto municipal Tomás Rico, colocándose la primera piedra el 7 de marzo de 1900, con un acto oficial presidido por el alcalde Mariano Sanz Zabala.

Construcción del nuevo palacio consitorial.

Construcción del nuevo palacio consitorial.

Obras de construcción en la rotonda donde se encuentra la alcaldía y el reloj.

Durante la construcción del edificio, se produjeron retrasos originados por la falta de material, o por problemas de cimentación sobre el inestable terreno (allí se encontraba el muelle en el s. XVI), lo que motivó las posteriores grietas aparecidas en su fachada a lo largo del tiempo.

El edificio, cuyo coste fue de 1.780.437,37 ptas., fue inaugurado en 1907, aprovechando la visita a Cartagena del rey Alfonso XIII y el rey Eduardo VII de Inglaterra para la firma de los “Pactos de Cartagena”. En enero de 1908 la Corporación se instaló en el nuevo edificio.

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Última fase de la construcción, hacia 1906.

1907. Con motivo de la visita del rey Alfonso XIII, se cubrió con un escudo el hueco del reloj que aun no había sido colocado.

1907. Con motivo de la visita del rey Alfonso XIII, se cubrió con un escudo el hueco del reloj que aun no había sido colocado.

Vista lateral

Vista lateral del Palacio Consistorial desde la futura plaza de los Héroes de Cavite.

Es un suntuoso palacio de planta triangular, con cuatro cúpulas y rotondas en las esquinas. Cada fachada, de granito de Villalba y mármol blanco de Macael, tiene un tratamiento diferente. Así, la principal, que mira a la Plaza del Ayuntamiento, se realza con el pórtico y el eje central, marcado en planta, y rematado por el escudo de Cartagena y la cúpula mayor. En la fachada que da a la calle Alcalde Zamora, destaca un gran balcón corrido al que se abren tres esbeltos arcos de medio punto.

El resultado es un edificio ecléctico con un indudable aire clasicista acorde con su función de Casa Consistorial.

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Fotografía de Casaú que muestra la fachada que asoma a la calle Alcalde Zamora.

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Vista de la fachada principal donde destaca el adelantado cuerpo central con su gran cúpula.

En el eje central, que incluye la tribuna y el pórtico, destaca el uso del frontón, la columna y otros elementos clasicistas como los ventanales dintelados. En el resto del edificio se combinan motivos geométricos: puntas de diamante, círculos y grandes mensulones. Las cúpulas de cinc y la composición de ventanas, con óculos enmarcados por pilastras, le dan una apariencia muy afrancesada. El aire modernista se lo dan los motivos florales, las bases de las columnas de la rotonda, las cabezas coronadas en las esquinas, los diseños de forja y puertas, las balaustradas de los balcones, los detalles decorativos de las cúpulas y el diseño del marco del reloj. En el interior, prácticamente todo el diseño es modernista.

Imagen del ayuntamiento al poco de su inauguración.

Imagen del ayuntamiento al poco de su inauguración.

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Vista general desde el puerto.

Junto al salón de plenos y la ornamentación de la alcaldía, el conjunto ovalado que forman el vestíbulo y su escalera imperial es lo que más destaca del interior. Éste se ve realzado por la luz que entra por los lunetos y la vidriera central. En él se combinan las columnas y pilares de hierro de la fundición La Salvadora con el noble mármol, la exuberante decoración floral de las balaustradas y la luminosidad de sus lámparas.

1927. Sala de Sesiones.

1927. Salón de Plenos.

Años 50. Imágenes del vestíbulo.

Años 50. Imágenes del vestíbulo.

Cabe resaltar, entre la colección de pinturas distribuidas por el edificio, la obra pictórica de Inocencio Medina Vera en el techo de la antesala de la alcaldía. Una obra alegórica que representa a Cartagena “minera y marinera” y que describe así Pérez Rojas: “Sobre un bloque de piedra una delicada figura femenina coronada con las almenas de la torre del escudo local representa a Cartagena. Una figura a la que el aire agita su manto carmín y que resalta por la elegancia de sus gestos en la pose de las piernas y brazos. A sus lados dos personajes masculinos, ejecutados con extremo realismo representan a dos obreros con el torso desnudo, la piel de la cara curtida y la barba enjuta. Uno de ellos, la minería, sostiene un pico con un brazo y el otro brazo reposa sobre un capazo repleto de mineral, a sus pies una linterna, una pala y una vagoneta de minas; enfrente su compañero del mar está sentado sobre otras rocas y apoyado en una cuerda de polea de barco, a los pies un ancla habla del mar, se trata de un marinero de la misma procedencia social que el minero: el pueblo. A los pies de la composición el escudo de Cartagena con su ajetreo de barcos”

 la obra pictórica de Inocencio Medina Vera en el techo de la antesala de la alcaldía. Una obra alegórica que representa a Cartagena “minera y marinera” (Foto: Juan de Dios Sáez)

La obra pictórica de Inocencio Medina Vera en el techo de la antesala de la alcaldía. (Foto: Juan de Dios Sáez)

El edificio se distribuía de la siguiente forma: en la planta baja los juzgados de primera instancia, laboratorio, guardia municipal, parque de bomberos, almacén de barrenderos y los servicios de higiene; en el primer piso el salón de sesiones, despachos de comisiones, alcaldía, secretaría, contador oficial mayor, arquitecto, depositario, archivero, oficinas y sala de subastas; en el segundo piso, archivo, y habitaciones particulares del secretario, juez de primera instancia y mayordomo.

Plaza del Ayuntamiento, 1919. El agua llegó hasta una altura de 3,2 m. en la calle Real y 3 m. en la calle Carmen y Santa Florentina.

Inundaciones de 1919. Plaza del Ayuntamiento. El agua llegó hasta una altura de 3,2 m. en la calle Real y 3 m. en la calle Carmen y Santa Florentina.

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Años 50.

24 EDICIONES ARRIBAS 020

Plaza del Ayuntamiento en los años 50. En el centro el edificio de oficinas de la Mancomunidad de Canales del Taibilla.

27 Plaza del Ayuntamiento. 1953.

La plaza del Ayuntamiento en 1953.

Años 70

El Submarino Peral y al fondo el Ayuntamiento a finales de los 70.

El 25 de abril de 2006, tras once largos años de rehabilitación, realizada por el arquitecto Juan Antonio Molina, el Palacio Consistorial ha vuelto a ser entregado al ayuntamiento por la ministra de Vivienda María Antonia Trujillo y ahora vuelve a relucir para regocijo de propios y extraños.

Fachada principal del Ayuntamiento tras su restauración. (Foto: Juan de Dios Sáez)

Fachada principal del Ayuntamiento tras su restauración. (Foto: Juan de Dios Sáez)

Detalles del interior. Fotografías tomadas por Juan de Dios Sáez:

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El Submarino de Peral

El Submarino Peral es uno de los mayores logros de la ingeniería industrial, la navegación submarina. Con motivo del 125 aniversario de su botadura hago un escueto resumen de la historia de Peral y su proyecto, ya que hay mucho escrito sobre esta “aventura”, con más detalle y mejor narrado que lo pueda hacer yo.

Isaac Peral y Caballero nace el 1 de junio de 1851 en Cartagena, concretamente en el callejón de Zorrilla. Se traslada a Cádiz a muy temprana edad e ingresa con 14 años en el Colegio Naval Militar de San Fernando (Cádiz). El 31 de enero de 1870 asciende a Guardiamarina de Primera y es destinado a la Escuadra del Mediterráneo, donde permanece hasta 1877.

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Retrato de Isaac Peral realizado por Gamonal (Museo Naval de Madrid)

El 1 de enero de ese año inicia el Curso de Estudios Superiores en el Observatorio Astronómico de San Fernando, donde recibe clases de matemáticas, geografía, física, ingeniería naval y electricidad. Estos estudios le permiten adquirir los conocimientos necesarios para desarrollar su actividad científica.

El 21 de julio de 1880 asciende a Teniente de Navío y es destinado al Apostadero de Filipinas. En 1883 es nombrado profesor de física matemática en la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada.

Al año siguiente, tras el incidente con Alemania por la posesión de las islas Carolinas, Peral , animado por sus compañeros, expone a sus superiores su idea para la construcción de un torpedero submarino.

Recibe el apoyo incondicional, primero del Ministro de Marina Vicealmirante Pezuela y Lobo, y más tarde de la reina regente María Cristina. El proyecto es informado favorablemente por una Junta Técnica dando comienzo los trabajos en el arsenal de la Carraca, San Fernando (Cádiz) el 20 de octubre de 1887 y llevándose a cabo la botadura del submarino, no sin incidentes, el 8 de septiembre de 1888.

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El submarino Peral en el dique seco a la espera de su botadura (Museo Naval de Madrid)

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8 de septiembre de 1888, botadura del submarino.

Abanico entregado como recuerdo a las damas que acudieron invitadas al acto de botadura. Realizado en papel y madera, lleva pintado una bonita alegoría referente al invento e inventor. Cuando está plegado se puede leer, con letras doradas grabadas en sus varillas, por un lado”RECUERDO” y por el otro “BOTADURA” (Pieza original de Diego Quevedo Carmona)

A partir de esta fecha comienzan las pruebas de mar. El 16 de enero de 1890 dispara un torpedo en inmersión. El 7 de junio consigue navegar a 10 m. de profundidad durante una hora y emerger en las coordenadas establecidas. El 25 de junio se realizan dos pruebas de ataque, una diurna y otra nocturna, al crucero Colón.

El submarino durante las pruebas, fondeado en la Carraca recargando las baterías. (Museo Naval de Madrid, col. Juan Luis Coello)

Una foto histórica, tomada en marzo de 1889. El submarino Peral durante las pruebas en el dique Nº 2 de la Carraca.

Características generales. Desplazamiento: 77 toneladas en superficie, 85 toneladas en inmersión. Dimensiones: eslora total 22 m., manga 2,37 m., puntal 2,76 m. Motores: 2 motores eléctricos Inmisch de 30 cv cada uno. Nº de ejes: 2 ejes horizontales y 2 ejes verticales. Velocidad: 8 nudos en superficie. Cota máxima: 30 metros. Autonomía: 200 millas a bajo régimen. 132 millas a 6 nudos. Armamento: 1 tubo lanzatorpedos en proa de 450 mm. 3 torpedos Schwartzkopff. Dotación: 12 hombres.

Características generales.
Desplazamiento: 77 toneladas en superficie, 85 toneladas en inmersión.
Dimensiones: eslora total 22 m., manga 2,37 m., puntal 2,76 m.
Motores: 2 motores eléctricos Inmisch de 30 cv cada uno.
Nº de ejes: 2 ejes horizontales y 2 ejes verticales.
Velocidad: 8 nudos en superficie.
Cota máxima: 30 metros.
Autonomía: 200 millas a bajo régimen. 132 millas a 6 nudos.
Armamento: 1 tubo lanzatorpedos en proa de 450 mm. 3 torpedos Schwartzkopff.
Dotación: 12 hombres.

Aunque las pruebas definitivas tienen gran éxito, la nueva Comisión Técnica nombrada por el Ministro de Marina Beránger, firme opositor de las ideas de Peral, rechaza el proyecto, quedando éste abandonado y el casco varado durante años en el Arsenal de la Carraca.

Litografía publicada en La Ilustración Española y Americana, que recoge las pruebas de inmersión que tuvieron lugar en la bahía de Cádiz y que, como puede verse, se realizaron en medio de una gran expectación popular. (Col. Juan Escrigas Rodríguez)

Postal que representa lo que deberían haber sido las pruebas del submarino (Col. José María Armero)

Como consecuencia, el 22 de noviembre de 1890, Peral solicita la licencia absoluta de la Armada “…con el dolor profundo de mi alma, al ver trocarse sobre mi pecho la levita azul del marino, por la levita negra del ciudadano…”

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Fotografía aparecida en la Rivista Marittima en el año 1889.

Foto tomada alrededor de 1905, en la Carraca, donde aparecen el teniente auditor de primera clase Cándido Bonet y Navarro junto a sus hijas Encarna y Lucía.

Foto tomada en la Carraca alrededor de 1905. En ella aparecen el Teniente Auditor de primera clase Cándido Bonet y Navarro junto a sus hijas Encarna y Lucía.

A partir de entonces, Isaac Peral, un excelente ingeniero eléctrico, concibe numerosos proyectos e inventos: un varadero de torpederos (premiado con medalla de oro en la Exposición Universal de Barcelona en 1888), un proyector luminoso y una ametralladora eléctrica.

Funda diversas empresas industriales, una de ellas en Madrid dedicada a la fabricación de acumuladores eléctricos, y monta las veintidós primeras centrales de alumbrado de España.

Fallece el 20 de mayo de 1895 en Berlín, a donde se había trasladado para ser operado de un cáncer.

Sus restos mortales se trasladan a Madrid, al Cementerio de la Almudena, donde permanecen hasta que el 11 de noviembre de 1911 toman sepultura en una fosa provisional del Cementerio de los Remedios de Cartagena. Desde 1927 reposan en el monumento levantado en su honor en dicho cementerio.

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1927. Traslado de los restos funerarios de Peral a su mausoleo en el Cementerio de los Remedios

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Mausoleo de Isaac Peral, obra del gran arquitecto Víctor Beltrí.

El submarino permanece arrumbado en el Arsenal de la Carraca a la espera de su desguace hasta que en 1929, a petición del almirante Mateo García de los Reyes, es trasladado a Cartagena.

1928. El submarino de Isaac Peral regresa remolcado por El Cíclope a su tierra natal, después de estar abandonado y medio desguazado durante 36 años en el Arsenal de la Carraca.

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Maniobras en el dique flotante del Arsenal.

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En estas fotografías se puede apreciar el estado de abandono en que se encontraba.

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El Peral en la Base de Submarinos.

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Maniobras de traslado del submarino.

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Maniobras de traslado.

Ya en la ciudad portuaria es expuesto en la Base de Submarinos, hasta que en 1965 es trasladado al Paseo Alfonso XII.

El casco del submarino Peral en su emplazamiento de la Base de Submarinos (Foto: Casaú)

Vista desde popa en su emplazamiento de la Base de Submarinos (Foto: Casaú)

El 4 de diciembre de 1965 se procede al montaje y colocación del submarino Peral en el muelle de Alfonso XII, frente a los Héroes de Cavite.

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Colocación de la proa del submarino.

Se colocó primero la sección central, después se soldó la proa y finalmente, la popa. Las operaciones de montaje duraron 8 días.

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El submarino Peral en su emplazamiento frente a los Héroes de Cavite.

Año 1997. El submarino Peral en su emplazamiento frente a los Héroes de Cavite.

Salida del Submarino hacia la Exposición Universal de Sevilla el 10 de noviembre de 1991.

Tras la remodelación del paseo marítimo, el casco fue trasladado, el 23 de agosto de 2002, a una amplia explanada frente al antiguo Cuartel de Guardiamarinas y de las escaleras de la Muralla.

En 2012 se traslada al antiguo Taller de Calderería del Arsenal de Cartagena, donde se inician las obras de restauración y conservación para su posterior musealización en el Museo Naval de Cartagena, donde podrá volver a ser admirado con orgullo por todos los cartageneros y visitantes.

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Recreación del submarino Peral navegando (Diseño: Salvador Zamora)

Libros de interés:

Submarino Peral. Día a día de su construcción, funcionamiento y pruebas. Autor: Juan Ignacio Chacón Bulnes.
Tras la estela de Peral. Autor: Diego Quevedo Carmona.
El submarino Peral. La gran conjura. Autor: Javier Sanmateo Isaac Peral.
Isaac Peral: Historia de una Frustración. Autor: Agustín Ramón Rodríguez González.

Más información en:

www.submarinoperal.com
vidamaritima.com
es.wikipedia.org/wiki/Submarino_Peral
es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Peral
pfcurto/peral
www.regmurcia.com

También podéis ver un documental de animación en:


El Castillito de Los Dolores

Creo no equivocarme si afirmo que este edificio, aún siendo una construcción notable, aportó menos al patrimonio arquitectónico de Cartagena que al desarrollo imaginativo de sus niños. Recuerdo todavía cuando alguna noche, de regreso por la carretera de Los Gabatos, vislumbraba una tenue luz en alguno de los torreones y la imaginación se me disparaba en mil elucubraciones. Por desgracia, la magia que envolvía al palacete desapareció con los años, no por mi madurez, sino por la edificación del entorno, que trasformó su bosque encantado en una moderna urbanización, encuadrándolo dentro de la ciudad para siempre.

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Siento que la historia del mítico Castillito no esté sembrada de brujas, caballeros o princesas, como debería ser, sino de una realidad bien distinta que os contaré a continuación.

El Castillito en 1989. En primer plano una de las garitas (Foto: Salvador Zamora)

El Castillito en 1989. En primer plano una de las garitas (Foto: Salvador Zamora)

En el barrio de Los Dolores, en la actual urbanización de Castillitos, se encontraba la finca de D. Pedro Conesa Calderón, uno de los comerciantes más ricos de Cartagena, poseedor de varios edificios en importantes calles de la ciudad como Santa Florentina y la Puerta de Murcia, entre ellos el desaparecido Pasaje Conesa.

En la Puerta de Murcia mandó construir para su hija, Antonia Conesa, y su yerno, Isidoro Calín, el edificio del Palacio del Marqués de Fuente Sol que también da a las calles Castellini y Conducto. Isidoro Calín era propietario de grandes extensiones de tierras desde La Aljorra hasta Los Dolores, y dueño de la conocida Torre Calín. Fruto de este matrimonio es su hija Antonia Calín Conesa.

D. Pedro Conesa encargó que se construyera en su finca de Los Dolores un rincón de juegos como regalo para su nieta Antonia, una construcción que hiciera las veces de “casa de muñecas”. Semejante excentricidad fue posible gracias a su alto estatus económico.

Antonia Calín Conesa se casó con D. José de la Figuera y Cerda, el primer Marqués de Fuente Sol que llegó a Cartagena, y estuvieron viviendo en el edificio que construyó su abuelo Pedro Conesa para sus padres en la Puerta de Murcia. “El Castillito” se utilizaba como residencia de veraneo, conociéndose a partir de entonces como el castillito del marqués.

El hijo de ambos, D. José de la Figuera y Calín, ingeniero naval, se casó con Dª María del Carmen López Casal y estuvieron viviendo, junto a sus hijos, en la finca de Castillitos hasta que éste falleció el 14 de junio de 1952 y su viuda se trasladó a Madrid.

El Castillito en 1989 (Foto: Salvador Zamora)

El Castillito en 1989 (Foto: Salvador Zamora)

El Castillito data de 1900 y fue edificado en la parte más elevada de la propiedad, dominando toda la finca. Esta obra está atribuida a Tomás Rico, arquitecto de la primera vivienda de Pedro Conesa.

Torre y buhardilla de la cara norte, 1989 (Foto: Salvador Zamora)

Torre y buhardilla de la cara norte, 1989 (Foto: Salvador Zamora)

Es un edificio muy peculiar, construido con una pintoresca fantasía premodernista. La decoración de las fachada se basa en la combinación del ladrillo rojo y la piedra artificial. La planta baja es de piedra acanalada con adornos de ladrillo; en contraste, el piso superior es de ladrillo y la piedra artificial se limita a los adornos. Los guardapolvos de ladrillo en la planta baja, las cadenas de las esquinas, las buhardillas y los temas de tipo griego que decoran los guardapolvos del piso superior, podían ser motivos identificativos de Tomás Rico. Los tejados son muy puntiagudos y le dan un aire de villa colonial. Adosadas a la planta se encuentran dos torres cilíndricas que corresponden a dos cajas de escalera. La parte superior de las torres está rodeada por un balcón de hierro y coronada por una cúpula cónica.

Fachada norte, 1989 (Foto: Salvador Zamora)

Fachada norte, 1989 (Foto: Salvador Zamora)

Detalle de la parte superior de una de las torres, 1989 (Foto: Salvador Zamora)

Detalle de la parte superior de una de las torres, 1989 (Foto: Salvador Zamora)

Los interiores estaban decorados con bellas pinturas, ricos tapices y ambientaciones de inspiración islámica en algunos rincones.

En el exterior, al sur de la vivienda, se encontraba una terraza con balaustres a la que se accedía por una escalera. Ésta estaba flanqueada por unas garitas de planta hexagonal de ladrillo, adornadas con motivos geométricos. El jardín se completaba con una serie de estatuas, fuentes y bancos recubiertos de trencadís (azulejería troceada).

Puerta interior, 1989 (Foto: Salvador Zamora)

Puerta interior, 1989 (Foto: Salvador Zamora)

Uno de los techos, previo a su última restauración.

Uno de los techos, previo a su última restauración.

Detalles del interior aun sin restaurar (Foto: Juan de Dios Sáez)

Detalles del interior aun sin restaurar (Foto: Juan de Dios Sáez)

Desde el interior de la torre sur del Castillito partía un túnel subterráneo que comunicaba con la vivienda, de aspecto más sencillo, situada en la margen derecha de la finca.

Obras de rehabilitación del Castillito, donde se puede ver en la zona inferior parte del túnel que accedía a la vivienda.

Obras de rehabilitación del Castillito, donde se puede ver en la zona inferior parte del túnel que accedía a la vivienda.

El 1 de marzo de 1988, Dª María del Carmen López Casal, marquesa de Fuente el Sol, viuda de D. José de la Figuera y Calín, vendió la finca a una constructora, exceptuando el Castillito, que cedió al Ayuntamiento en mayo de ese mismo año para su uso como instalación lúdica o zona verde. Fue decalarado Bien de Interés Cultural el 24 de octubre de ese mismo año. A pesar de su protección BIC sufrió un proceso de abandono, degradación y saqueo, que pasó incluso por más de un incendio.

En junio de 2000, finalizó una primera restauración del edificio realizada por la Escuela Taller de la Agencia de Empleo. En junio de 2001, la Escuela Taller Jardín Botánico el Castillito de Los Dolores acondicionó un jardín botánico con plantas autóctonas en los alrededores del palacete.

Actualmente, y tras una nueva y excelente rehabilitación, la mansión alberga un cuartel de la Policía Local.

Imagen del Castillito en la actualidad. Sede de la Policía Local.

Imagen del Castillito en la actualidad. Sede de la Policía Local.

A continuación una serie de fotografías realizadas tras la magnífica restauración, cedidas por Juan de Dios Sáez.

Exterior1

Exterior2

Exterior3

Exterior4

Vestíbulo1

Vestíbulo2

Sala del balcón

Sala de los pajaritos3

Sala de los pajaritos2

Sala de los pajaritos1

Escaleras y pasillos

La Casa Llagostera

En la calle Mayor de Cartagena se levanta la Casa Llagostera, según Pérez Rojas: “el edificio con la fachada más original y hermosa de la arquitectura murciana del siglo XX”. Los Llagostera eran una familia de comerciantes catalanes afincados en Cartagena y que pertenecían a la influyente burguesía comercial de principios del siglo XX.

Fachada principal de la Casa Llagostera (Foto: José Antonio Rodríguez)

Fachada principal de la Casa Llagostera (Foto: José Antonio Rodríguez)

D. Esteban Llagostera Puntí y su esposa, Julia Molina Macabich, eran propietarios de una villa situada en las proximidades del Barrio de Los Dolores, conocida como el “Huerto de las Bolas”. Satisfechos con la labor realizada por Víctor Beltrí en aquella propiedad, le encargó, en noviembre de 1913, la construcción de un edificio a la altura del número 25 de la calle Mayor (antiguos 37 y 39 de la calle Isaac Peral). El proyecto consistía en derribar las dos casas y reconstruir una sola vivienda.

Se trataba de una casa de tres pisos y bajo comercial. Los propietarios ocupaban el primer piso, mientras que en la planta baja, donde permanece cerrado el Gran Bar, se encontraba el comercio de la familia, dedicado a la venta de tejidos. En la azotea quedan restos de un torreón, que en su día, servía al dueño para comunicarse, mediante banderas, con la torre del “Huerto de las Bolas”

Membrete del comercio de tejidos de Esteban Llagostera. En una guía de Cartagena, de 1902, aparecen como donantes de una alfombra de terciopelo de 12 metros para el presbiterio de la Iglesia de la Caridad. (Foto: Juan Ignacio Ferrández)

Membrete del comercio de tejidos de Esteban Llagostera. En una guía de Cartagena, de 1902, aparecen como donantes de una alfombra de terciopelo de 12 metros para el presbiterio de la Iglesia de la Caridad. (Foto: Juan Ignacio Ferrández)

La fachada sigue el habitual esquema cartagenero de miradores laterales y balcones centrales que la dividen en tres ejes verticales. En los miradores, de madera, se pueden observar entre algunos listones pequeños trozos de cerámica.

Detalles de los miradores.

Detalles de los miradores.

Detalles de los miradores.

Detalles de los miradores.

En las balconadas se encuentra lo que hace de este edificio una obra tan peculiar: su decoración a base de cerámica pintada de vivos colores, obra del ceramista y pintor Gaspar Polo. En ellas aparecen representadas las figuras mitológicas de Minerva y Mercurio, símbolos de la sabiduría y del comercio. A ambos lados de la diosa los escudos de Barcelona y Murcia, y flanqueando a Mercurio los de Manlleu y Cartagena refiriendo a los lugares de origen y de trabajo de la familia Llagostera. Escudos y divinidades se encuentran separados por puertas de madera acristaladas. En el último piso y entre la representación de dos jarrones decorativos, figura el escudo de España. Encima de estos, un remate curvo presenta unos fustes con capitel jónico y elementos de carácter vegetal a modo de corona de laurel.

El escudo de Manlleu, el dios Mercurio y el escudo de Cartagena (Foto: Juan de Dios Sáez)

El escudo de Manlleu, el dios Mercurio y el escudo de Cartagena (Foto: Juan de Dios Sáez)

El escudo de Barcelona y la diosa Minerva.

El escudo de Barcelona y la diosa Minerva.

Encima de la cornisa, y apenas visible desde abajo, aparece escrito en azulejos: “Casa Llagostera”. La obra debió de finalizar en 1916, fecha que aparece junto a la firma del ceramista en el borde interior del recuadro de Mercurio. La ornamentación de la fachada se completa con la adecuación de elementos constructivos como ménsulas de piedra, dinteles y soportes tallados con motivos vegetales muy modernistas, además de un trabajo muy destacable en rejerías de forja.

Parte superior del edificio donde se puede leer: "Casa Llagostera"

Parte superior del edificio donde se puede leer: “Casa Llagostera”

Cornisa con decoración floral. Se aprecia parte del rótulo "Casa Llagostera"

Cornisa con decoración floral. Se aprecia parte del rótulo “Casa Llagostera”

Detalle de la cornisa.

Detalle de la cornisa.

Detalles de la fachada (Foto: José Antonio Rodríguez)

Detalles de la fachada (Foto: José Antonio Rodríguez)

Detalles de la fachada (Foto: José Antonio Rodríguez)

Detalles de la fachada (Foto: José Antonio Rodríguez)

Detalles del interior (Foto: José Antonio Rodríguez)

Detalles del interior (Foto: José Antonio Rodríguez)

La rejería de la escalera era igual a la de los balcones (Foto: José Ignacio Ferrández)

La rejería de la escalera era igual a la de los balcones (Foto: Juan Ignacio Ferrández)

Detalle del interior (Foto: José ignacio Ferrández)

Detalle del interior (Foto: Juan Ignacio Ferrández)

Durante los años setenta se tuvo que apuntalar el edificio por su precario estado, restaurándose parcialmente e interviniendo su fachada en el año 1978. Durante años ha padecido un largo proceso abandono, sufriendo incluso en su interior, actos de vandalismo e incendios.

Ha tenido varios dueños, entre ellos el Hospital de la Caridad y diversos propietarios privados. Después de dos años desde su última intervención, solo se ha derribado todo su interior y su fachada permanece oculta a falta de comenzar su restauración.

Inundaciones: la borrasca de Santa Catalina

A la extensa y variada tradición sobre un Diluvio Universal sobrevenido en tiempos remotos -se conocen al menos 168 leyendas que relatan o hacen referencia al mismo- suele sumarse la creencia de que otro episodio semejante significará el fin del mundo. El hombre, en su absurdo y reiterado empeño por invadir terrenos que la naturaleza ha previsto para otros fines, no sólo no ha sabido frenar el impacto de las fuertes lluvias sino que ha contribuido a que éstas resulten aún más catastróficas.

29 de septiembre de 1919. Plaza del Ayuntamiento. Conocida como la "Gran Riada", fue la más importante y trágica de las 14 grandes inundaciones sufridas en Cartagena durante el s. XX.

29 de septiembre de 1919. Plaza del Ayuntamiento. Conocida como la “Gran Riada”, fue la más importante y trágica de las 14 grandes inundaciones sufridas en Cartagena durante el s. XX.

Existe en la Comarca de Cartagena una amplia tradición sobre inundaciones, crecidas, riadas y desbordamientos de ramblas y barrancos. Los habitantes del Sureste peninsular, ya desde los tiempos de Mastia o de Testa, vivimos acostumbrados a padecer la ira de Ibero, pastor de los innumerables rebaños de nubes, ríos, lagos y mares.

Quizá la más antigua inundación de la que se tiene conocimiento en Cartagena sea la Riada de Julio Cesar el año 47 a. C. y que afectó a toda la zona que hoy comprende el Campo de Cartagena, el Mar Menor y el Sur de Alicante.

De la oscura Baja Edad Media nos llegan breves referencias a importantes riadas en los años 1143, 1258, 1292, 1356 y 1379.

Plaza del Ayuntamiento, 1919. El agua llegó hasta una altura de 3,2 m. en la calle Real y 3 m. en la calle Carmen y Santa Florentina.

Plaza del Ayuntamiento, 1919. El agua llegó hasta una altura de 3,2 m. en la calle Real y 3 m. en la calle Carmen y Santa Florentina.

Durante el siglo XVI fueron importantes las riadas de San Lucas en 1545 y San Ciriaco en 1558. Pero es en el XVII cuando se producen las peores catástrofes: La Tormenta de Santa Úrsula, el 21 de octubre de 1604, la Riada de San Calixto, el 15 de octubre de 1651, la de San Severo en 1653, las de San Miguel, el 24 de septiembre de 1664, San Patricio en 1672 o Santo Tomás en 1683 son casi anécdotas en comparación con lo que se vivió en Cartagena la noche el 23 al 24 de noviembre de 1694. Quizás nunca se ha sentido tan vivamente en Cartagena la certeza de que, si no el fin del mundo, la desaparición de la ciudad estaba próxima.

Ya el 23 de noviembre el día amaneció oscuro, tenebroso y frío. Desde primeras horas de la mañana el Ave del Viento agitó sus gigantescas alas con enfurecida violencia. Cuentan que el Levante soplaba con tal dureza que las copas de los árboles barrían los suelos. Aquel día los pescadores amarraron sus barcos, recogieron sus pertrechos y encendieron las velas de cera. Los ciudadanos se resguardaron en sus casas, bien trincados puertas y postigos, mientras negruzcos y siniestros nubarrones volaban raudos hacia el Oeste dejando a su paso los primeros chubascos.

Rescate en la calle Mayor, 1919. Las barcas se hicieron imprescindibles en los salvamentos.

Rescate en la calle Mayor, 1919. Las barcas se hicieron imprescindibles en los salvamentos.

Calle Mayor, 1919.

Calle Mayor, 1919.

Recoge Federico Casal en sus “Leyendas, tradiciones y hechos históricos de Cartagena” que caída la tarde Cartagena era una población fantasma: “En las campanas de la vieja Catedral había sonado con lúgubre tañido la hora de la oración, la población desierta, presentaba un fantástico aspecto al cárdeno resplandor de los continuos relámpagos, y bajo el fragor de desgarradores truenos se oía en toda la ciudad el rugir de las embravecidas olas.”

Plaza de Las Monjas, 1919.

Plaza de Las Monjas, 1919.

La mañana del día 24 la tormenta arreció considerablemente. Agua y viento, unidos, arrastraban cuanto aparecía a su paso. Gigantescas olas penetraron en la ciudad a través de la Plaza Mayor inundando las calles Real y Mayor. Por Poniente, en el espacio que hoy ocupa el Arsenal, el mar penetró hasta el Almarjal estallando en elevados chorros al chocar con las aguas que, procedentes de las ramblas, venían a desembocar al mar. En el puerto, los destrozos fueron innumerables. Así lo cuenta Federico Casal: “Las embarcaciones bailaban como débiles plumas sobre las encrespadas olas; dos galeras de la Real Escuadra que en el puerto debían invernar fueron maltratadas brutalmente, perdiendo todos sus pertrechos, velamen y arboladura, y aterrada la chusma que la tripulaba y desobedeciendo a sus jefes, se lanzaron al mar, donde perecieron, siendo imposible toda salvación. El bergantín de S.M. que hacía la carrera de Orán, rompió áncoras y amarras y fue a estrellarse contra las rocas de la montaña que mira la levante (Galeras) y en el Batel fue destruido un vagel puesto en quilla, propiedad de una cartagenero que hacía el corso por nuestras costas”. Los pescadores perdieron todas sus barcas e instalaciones. Muchos edificios de la ciudad sufrieron daños irreparables, entre ellos el Palacio Consistorial y las Casas del Rey.

Finalmente, ante la insistencia de los ruegos y oraciones del pueblo, los santos Fulgencio, Isidoro, Leandro y Florentina intercedieron de alguna forma y la borrasca cesó.

Plaza de Las Monjas, 1919.

Plaza de Las Monjas, 1919.

Dos años más tarde, en 1696, el Cabildo Municipal acordó celebrar anualmente una fiesta de acción de gracias a los Cuatro Santos. Por la mañana habría de celebrarse una misa cantada y por la tarde se sacaría a los Cuatro Santos en procesión por la ciudad. Hoy, más de trescientos años después, continua celebrándose cada 24 de noviembre una función votiva en agradecimiento a los santos que socorrieron la ciudad.

Durante el siglo XVIII, con especial intensidad entre los años 1726 y 1741, se repiten con regularidad inundaciones, riadas, avenidas y desbordamientos.

Calle Mayor, 1919.

Calle Mayor, 1919.

López Bermúdez (“Inundaciones catastróficas, precipitaciones torrenciales y erosión en la provincia de Murcia”) Arévalo (“Relación de grandes inundaciones en la provincia de Murcia”) y Torres Fontes (“Inundaciones en Murcia”) recuerdan importantes riadas de los años 1802, 1828, 1830, 1831, 1834, 1838, 1846, 1860, 1879, 1884 y 1891.

Plaza del Rey, 1919.

Plaza del Rey, 1919.

El 30 de abril de 1802 la tormenta se hizo sentir con furia en Cartagena, pero peor fue la rotura del embalse de Puentes en Lorca, con la muerte de 608 personas y la pérdida de 700 hectáreas cultivadas.

El 11 de junio de 1830 la Riada de San Bernabé inundó completamente el Campo de Cartagena, anegó el Almarjal y desbordó la Rambla de Benipila haciendo saltar sus aguas por encima del puente de La Concepción.

Fonda Francesa,1919.

Fonda Francesa, calle Mayor, 1919.

La tormenta del 29 de noviembre de 1834 se sintió en todo Levante, pero afectó especialmente a la ciudad de Cartagena El desbordamiento de las ramblas de Benipila y Santa Lucía permitió que el agua invadiera la zona del Almarjal y las calles Real, del Carmen, Puerta de Murcia y Mayor.

El agua alcanzó 11 metros de altura sobre el nivel del mar en Cartagena el día 29 de septiembre de 1843. El 15 de octubre de 1879 la riada de Santa Teresa provocó graves daños en Cartagena pero afectó mayormente a Murcia, Lorca y toda la Vega Baja. Hubo 777 muertos y se perdieron 24.000 hectáreas de cultivo. A la Riada de los 30 Días en enero de 1881 siguieron la de septiembre del mismo año, la de los 43 Días en 1890 y la de San Jacinto en septiembre de 1891.

Puerta de Murcia, 1919.

La Puerta de Murcia inundada. En el centro, el Palacio Pedreño “navega” entre las calles Sagasta y Carmen.

Varios autores recogen las riadas de San Aniceto, el 27 de junio de 1900, la de 1906 con el desbordamiento el día 5 de septiembre de las ramblas de Benipila y del Hondón, y la Riada de San Miguel el 29 de septiembre de 1919. “Avenidas fluviales e inundaciones en la cuenca del Mediterráneo”

Puerta de Murcia, 1919.

Puerta de Murcia, 1919.

El diario El Eco de Cartagena contaba en octubre de 1919 que aquel día 29 “la lluvia había comenzado a caer sobre las siete de la tarde” y que gran parte de Cartagena quedó inundada por el agua que llegó a rebasar los dos metros y medio de altura en las calles Jabonerías, Conducto, Puertas de Murcia y Real. Según el diario La Tierra el agua alcanzó “hasta la mitad de la altura de las columnas del Ayuntamiento”, al que no fue posible acceder hasta 8 días después. Todos los comercios de las calles del Carmen, Puertas de Murcia y Mayor quedaron arrasados y la tromba de agua hizo que se formaran dos amplios lagos en el Almarjal y en El Hondón. Tanto el Eco como La Tierra culparon de la catástrofe a la administración municipal. La edificación sobre la rambla de la Anguililla, cauce natural que cruzaba el Almarjal de Levante a Poniente e iba a confluir con la Rambla de Benipila para desembocar en la Algameca, y el vertido de los escombros de un cuartel en la misma rambla, fueron según la prensa local causa de la muerte de 22 personas, la destrucción de numeroso arbolado e importantes cosechas, la desaparición de ganado y otras desgracias menores.

Paseo de Alfonso XII, 1919.

Paseo de Alfonso XII, 1919.

La Tormenta de San Quintín el 31 de octubre de 1923, la del 21 de octubre de 1948, la del 13 de noviembre de 1953, o las todavía frescas en la memoria de los cartageneros del 20 de octubre de 1972 y del 14 de octubre de 1973 en la que perecieron 200 personas tras el fuerte temporal que azotó a las regiones de Murcia, Almería y Granada, no serán, sin duda, las últimas que habremos de lamentar.

Calle Carmen y Plaza de España, 1919.

Calle Carmen y Plaza de España, 1919.

La fuerza del agua hizo volcar hasta los tranvías.

La fuerza del agua hizo volcar hasta los tranvías.

Calle del Carmen, 1919.

Calle del Carmen, 1919.

Calle Ángel Bruna, 1919.

Calle Ángel Bruna, 1919. En primer plano el edificio de las Siervas de Jesús.

Vista de la Estación de Ferrocarril y el tristemente desaparecido recientemente chalet de Los Magro, con el agua cubriendo todo el terreno que los rodea.

Vista de la Estación de Ferrocarril y el tristemente desaparecido chalet de Magro, con el agua cubriendo todo el terreno que los rodea.

La zona del Ensanche (Ángel Bruna) como un inmenso lago. A la izquierda la residencia de las Siervas de Jesús, y a la derecha, el edificio de Los Catalanes y el hotelito de Peñarroya.

La zona del Ensanche (Ángel Bruna) como un inmenso lago. A la izquierda la residencia de las Siervas de Jesús, y a la derecha, el edificio de Los Catalanes y el hotelito de Peñarroya.

El Ensanche

Otra toma desde el mismo lugar.

Zona del Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919. La laguna de aguas estancadas que se formaba en esta zona era, en ocasiones, foco de epidemias.

Zona del Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919. Al fondo el chalet de Magro y la estación de ferrocarril.

Zona del Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919.

Tras la Muralla de Tierra, el cerro de La Cruz o Despeñaperros y en la cima del Monte Sacro observamos el depósito de agua de la Compañía Inglesa.

Zona del Almarjal, 1919.

En el centro de la imagen la entrada a la calle San Diego, entre los cerros de San José y La Cruz.

"Navegando" por el Almarjal, 1919.

“Navegando” por el Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919. A la derecha el chalet de Magro.

Zona del Almarjal, 1919.

Zona del Almarjal, 1919.

1 de octubre de 1948. Gran inundación en Cartagena. Una imagen del Banco de España muy veneciana.

21 de octubre de 1948. Gran inundación en Cartagena. Una imagen del Banco de España muy veneciana.

Estadio Almarjal, 1954.

Campo de fútbol del Almarjal, 1954.

Los Franciscanos, 1955.

Vista de “Los Franciscanos” en la inundación del 22 de noviembre de 1955.

El Ensanche, 1955.

El Ensanche, 1955. Casa de Corea-Bazán.

Casa de Corea-Bazán, 1955.

Casa de Corea-Bazán, 1955.

Escalinata del Ayuntamiento.

Rescate en la escalinata del Ayuntamiento.

Artículo de: Ángel Rojas Penalva.
Fotos y pies de imagen: Salvador Zamora.

Monumento a los Héroes de Cuba y Cavite

15 de febrero de 1898. Un hecho, aparentemente fortuito, cambiará el curso de la guerra independentista entre España y sus colonias de Cuba y Filipinas. En el puerto de La Habana estalla el crucero Maine de la Armada Norteamericana. España es culpada del suceso por los Estados Unidos que, aliándose con Cuba, se enfrentan a ella. Cartagena, apenas recuperada de la destrucción cantonal, ve partir por su puerto a los hijos de su Región.

El 9 de noviembre de 1923, se inaugura en Cartagena un monumento, erigido por suscripción popular, para honrar la memoria de los héroes de Santiago de Cuba y Cavite.

A la inauguración acuden el Jefe de Gobierno, general Primo de Rivera, junto a SS.MM. los Reyes de España Alfonso XIII y Dª. Victoria.

Inauguración. 1923.

Inauguración el 9 de noviembre de 1923. El general Primo de Rivera, junto a SS.MM. los Reyes de España Alfonso XIII y Dª. Victoria.

Inauguración el 9 de noviembre de 1923.

Inauguración el 9 de noviembre de 1923.

Las Autoridades delante del monumento el día de su inauguración.

Las Autoridades delante del monumento el día de su inauguración.

El monumento, obra del escultor asturiano Julio González Pola, posee unas dimensiones de 15 metros de altura sobre una base de 8 m², y su composición de materiales varía entre piedra marmórea, mármol negro y bronce.

El obelisco presenta en dos frentes contrapuestos la personificación de la Gloria como una mujer presentando unas coronas florales a los mártires y el escudo de España, bajo el que figura la inscripción: «A los heroicos marinos de Cavite y Santiago de Cuba, 1898. Honor a las escuadras de Cervera y Montojo». También en mármol encontramos los nombres de los oficiales que fallecieron durante aquellas batallas.

En la base del monumento encontramos el conjunto escultórico propiamente dicho, dividido en dos partes: en una, un marinero permanece en pie con un fusil con la cabeza erguida en actitud desafiante y en defensa de sus compañeros muertos, un oficial sobre el cañón, manteniendo su mano sobre la bandera del barco; otro marinero que cae en el momento de preparación de la carga y por último de otro marino que yace sobre lo que representa la cubierta de la nave. Las figuras del otro grupo parecen atentas a la Patria, representada como una mujer que guía a los soldados extendiendo su brazo izquierdo y dejando su mano derecha sobre el marino, significando esto la disciplina y obediencia, a la vez que en el oficial a su lado se ha querido ver la conciencia del deber.

El monumento se levanta en la que se llamaba Glorieta de Don Francisco Albacete. Era alcalde de la ciudad Don Alfonso Torres López.

El monumento se levanta en la que se llamaba Glorieta de Don Francisco Albacete. Era alcalde de la ciudad Don Alfonso Torres López.

Aspecto de la plaza en los años de 1930. A la izquierda se ve el Club de Regatas y en el centro el Edificio de Aduanas.

Aspecto de la plaza en los años de 1930. A la izquierda se ve el Club de Regatas y en el centro el Edificio de Aduanas.

19 de marzo de 1939. Nieve en la Plaza de los Héroes de Cavite.

19 de marzo de 1939. Nieve en la Plaza de los Héroes de Cavite.

Héroes de Cavite

Desfile militar.

Héroes de Cavite

Al fondo, a la izquierda, podemos ver las puertas de entrada del antiguo muelle comercial.

Héroes de Cavite

Vista aérea de la plaza.

Héroes de Cavite

Un domingo de paseo en los años 60.

Héroes de Cavite

El monumento y al fondo el Ayuntamiento, la Catedral de Santa María La Vieja y el edificio del Gobierno Militar.

Una bella toma del monumento.

Una bella toma del monumento.

Héroes de Cavite

En esta imagen destacamos el Submarino Peral y el Restaurante Mare Nostrum en su primera ubicación.

Héroes de Cavite

Otra vista de los jardines que rodean al monumento.

Años 80.

Con el transcurso de los años el monumento sufrió diversos daños, por lo que se procedió a su restauración. En una de esas rehabilitaciones se sustituyeron las figuras que eran en piedra por otras realizadas en bronce.

Remodelación

Remodelación del monumento.

HeroesdeCavite1980

Noticia en el diario sobre el vandalismo que sufren las esculturas.

Héroes de Cavite

Años 90.

Héroes de Cavite en la actualidad

La Plaza de los Héroes de Cavite en la actualidad.

Imágenes de las flotas a las que alude el monumento

El 1 de mayo y el 3 de julio de 1.898, las débiles flotas mandadas por Don Patricio Montoro y Don Pascual Cervera, respectivamente, sucumbieron en aguas de Cavite la primera y de Santiago de Cuba la segunda, en desigual combate contra buques norteamericanos.

En Cavite se contaba con 7 buques, entre los que se encontraban el crucero de 1ª clase Reina Cristina (insignia de Montojo), los cruceros de 2ª clase Isla de Cuba, Isla de Luzón, Castilla, Don Antonio Ulloa, Don Juan de Austria, y el Velasco.

El "Reina Cristina", crucero de 1ª clase construido en El Ferrol en 1887. Buque insignia de la flota española en Filipinas. Abajo a la izquierda una imagen del combate naval y a la derecha el buque hundido.

El “Reina Cristina”, crucero de 1ª clase construido en El Ferrol en 1887. Buque insignia de la flota española en Filipinas.

El "Reina Cristina", crucero de 1ª clase construido en El Ferrol en 1887. Buque insignia de la flota española en Filipinas. Abajo a la izquierda una imagen del combate naval y a la derecha el buque hundido.

El buque “Reina Cristina” hundido.

El crucero de 2º clase “Isla de Cuba”. Hundido en Manila en 1898.

El crucero de 2º clase “Isla de Luzón”. Hundido en Manila en 1898 y reflotado después, al igual que el “Isla de Cuba” por Estados Unidos.

El "Castilla". El único crucero de madera que participó en la batalla.

El “Castilla”. El único crucero de madera que participó en la batalla.

Imagen tomada del crucero "Don Antonio Ulloa" despúes de la batalla.

Imagen tomada del crucero “Don Antonio Ulloa” despúes de la batalla.

El crucero de 2ª clase "Velasco"

El crucero de 2ª clase “Velasco”

En Cuba, el almirante Don Pascual Cervera dirigía la flota de los cruceros acorazados Vizcaya, Almirante Oquendo, Infanta María Teresa y Cristóbal Colón, y los destructores contra-torpederos Plutón, Furor y Terror.

El crucero acorazado "Vizcaya". A la izquierda pueden apreciarse 3 grandes agujeros en su casco, la torre de 11", ha sido arrancada por una explosión, y el puente de navegación de madera ha desparecido.

El crucero acorazado “Vizcaya”

El crucero acorazado "Vizcaya". A la izquierda pueden apreciarse 3 grandes agujeros en su casco, la torre de 11", ha sido arrancada por una explosión, y el puente de navegación de madera ha desparecido.

En esta otra fotografía del “Vizcaya” pueden apreciarse 3 grandes agujeros en su casco, la torre de 11″ ha sido arrancada por una explosión y el puente de navegación de madera ha desparecido.

El crucero acorazado "Almirante Oquendo". A la derecha podemos verlo embarrancado y aún ardiendo.

El crucero acorazado “Almirante Oquendo”

El crucero acorazado "Almirante Oquendo". A la derecha podemos verlo embarrancado y aún ardiendo.

El crucero acorazado “Almirante Oquendo”

Eucaristía en el "Almirante Oquendo"

Eucaristía en el “Almirante Oquendo”

Ejército de fusileros del "Almirante Oquendo"

Ejército de fusileros del “Almirante Oquendo”

El crucero acorazado "Almirante Oquendo". A la derecha podemos verlo embarrancado y aún ardiendo.

El crucero acorazado “Almirante Oquendo” embarrancado y aún ardiendo.

El buque insignia del Almirante Cervera, el crucero acorazado "Infanta María Teresa"

El buque insignia del Almirante Cervera, el crucero acorazado “Infanta María Teresa”

Crucero acorazado "Cristóbal Colón". Aunque estaba a falta de sus cañones principales de 10" formó parte de la escuadrilla de Cervera. Abajo vemos una fotografía de los oficiales del "Cristóbal Colón".

Crucero acorazado “Cristóbal Colón”. Aunque estaba a falta de sus cañones principales de 10″ formó parte de la escuadrilla de Cervera.

Crucero acorazado "Cristóbal Colón". Aunque estaba a falta de sus cañones principales de 10" formó parte de la escuadrilla de Cervera. Abajo vemos una fotografía de los oficiales del "Cristóbal Colón".

Una fotografía de los oficiales del “Cristóbal Colón”.

Crucero acorazado "Cristóbal Colón". Aunque estaba a falta de sus cañones principales de 10" formó parte de la escuadrilla de Cervera. Abajo vemos una fotografía de los oficiales del "Cristóbal Colón".

Marinos en cubierta del crucero acorazado “Cristóbal Colón”

Fotografía del destructor contra-torpedero "Furor"

Fotografía del destructor contra-torpedero “Furor”

Para más información sobre las Guerras de Cuba y Cavite puedes visitar estos enlaces:

Revista Puerta del Sol
Batalla de Cavite
Suplementos Libertad Digital

El Arsenal Militar

En 1717, bajo el reinado de Felipe V, la marina de guerra emprende la creación de tres departamentos marítimos con sedes en el Ferrol, Cádiz y Cartagena. En estas ciudades se ubicará un arsenal que incluirán astillero, edificios auxiliares y obras de defensa. En 1731, se decide como emplazamiento para el Arsenal de Cartagena, el antiguo fondeadero conocido como Mar de Mandarache y el 20 de febrero de 1732 comienzan las obras, proyecto del ingeniero Sebastián de Feringán, al que sustituirá, tras su muerte en 1762, Mateo Vodopich.

Jorge Juan, marino y científico, aportaría una serie de elementos tan importantes como novedosos para el Arsenal, entre ellos, los diques de carenar en seco, y las “bombas de fuego”, máquinas de vapor destinadas a achicar el agua para la formación de dichos diques, ambas innovaciones, únicas, por entonces, en el Mediterráneo.

Puerta Monumental de entrada al Arsenal

Puerta Monumental de entrada al Arsenal

Las obras concluyen el 31 de enero de 1782, con Carlos III en el trono de España.

La designación de Departamento Marítimo del Mediterráneo supondrá para Cartagena recobrar su antigua importancia.

En 1752, se mandó edificar la Puerta Principal en el “lugar de mejor vista”. Esta es la única que se mantiene de las construidas en las murallas de Cartagena.

Su torre, adosada por Tomás Tallarie en 1865, está rematada por una campana de bronce llamada “María Bárbara” y un reloj torre de cuatro esferas iluminado por gas. Este reloj, propuesto por el profesor de relojería Francisco Anestares en 1776, hubo de pasar numerosas vicisitudes hasta ser colocado, al fin, en 1866.

Fotografía de la puerta engalanada. 1874

Fotografía de la puerta engalanada. 1874

La triple puerta en los años 20. A la izquierda de la imagen lucen las primeras ramas del árbol de Navidad.

La triple puerta en los años 20. A la izquierda de la imagen lucen las primeras ramas del árbol de Navidad.

Puerta del Arsenal en los años 60.

Puerta del Arsenal en los años 60.

Los cañones de las puertas pertenecieron al navío francés “Neptune”, que participó en la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805).

Arsenal 5

Arsenal 12

La bandera, que durante muchos años ondeó en la puerta principal, fue trasladada al interior del Arsenal el 26 de junio de 1989. El motivo de este traspaso fueron los atascos que se formaban en la calle Real con el izado y arriado diario, pues algunos vehículos se detenían como muestra de respeto hacia el símbolo.

1862. Navío de Isabel II en su visita a Cartagena, atracado en el Arsenal. Hasta esa fecha, el Puerto de Cartagena sólo había sido un pequeño embarcadero frente a la Muralla del Mar.

1862. Navío de Isabel II en su visita a Cartagena, atracado en el Arsenal. Hasta esa fecha, el Puerto de Cartagena sólo había sido un pequeño embarcadero frente a la Muralla del Mar.

El conjunto de edificaciones lo componía el almacén general, el cuartel de penados, la puerta, el cuerpo de guardia y el parque del ejército.

Actualmente, su interior alberga una dársena de forma cuadrada, diversos edificios destinados a talleres, cuarteles y la Base de Submarinos.

El Arsenal tiene el cometido primordial de apoyar a los buques basados en Cartagena, submarinos, cazaminas, corbetas y buques auxiliares como el oceanográfico Hespérides.

Año 1872. Detalle del Arsenal desde el Barrio de la Concepción.

Año 1872. Detalle del Arsenal desde el Barrio de la Concepción.

A la derecha de la imagen vemos la entrada principal y la muralla que rodea al Arsenal y conforma la calle Real. En primer plano el baluarte B6 y parte de la cortina de muralla que desviaba las aguas de la Rambla de Benipila hacia la Algameca Chica.

A la derecha de la imagen vemos la entrada principal y la muralla que rodea al Arsenal y conforma la calle Real. En primer plano el baluarte B6 y parte de la cortina de muralla que desviaba las aguas de la Rambla de Benipila hacia la Algameca Chica.

Panorámica y vista del Arsenal hacia 1900. A la izquierda, los diques de Feringán, actual Base de Submarinos.

Panorámica y vista del Arsenal hacia 1900. A la izquierda, los diques de Feringán, actual Base de Submarinos.

Arsenal

Entrada al antiguo Mar de Mandarache. En la dársena y junto a un buque destaca la “Machina”, grúa que colocaba la arboladura en los mástiles de los barcos.

Otra vista del Arsenal.

Otra vista del Arsenal.

Vista del Arsenal en 1909. Al fondo se distinguen las chimeneas de la fábrica de la luz, en la Alameda de San Antón.

Vista del Arsenal en 1909. Al fondo se distinguen las chimeneas de la fábrica de la luz, en la Alameda de San Antón.

El dique flotante.

El dique flotante.

El Pelayo en el Dique.

El Pelayo en el Dique.

ESCANE63

7-2-1939.  Vista aérea durante uno de los bombardeos de la Guerra Civil. Varias bombas, que aparecen en la foto como pequeños hongos, explotan sobre la Base de Submarinos.

7-2-1939. Vista aérea durante uno de los bombardeos de la Guerra Civil. Varias bombas, que aparecen en la foto como pequeños hongos, explotan sobre la Base de Submarinos.

Una vista aérea del Arsenal del año 1962. En primer plano, la Base de Submarinos y los diques flotantes.

Una vista aérea del Arsenal del año 1962. En primer plano, la Base de Submarinos y los diques flotantes. Podemos apreciar el prototipo de Isaac Peral expuesto en los jardines, frente al dique de mayor tamaño.

1929. Interior del Taller del Parque. Sala de aparatos para desencasquillado.

1929. Interior del Taller del Parque. Sala de aparatos para desencasquillado.

1929. Taller de Prensas.

1929. Taller de Prensas.

La fachada del antiguo cuartel de penados fue realizada, en 1911, por Celestino Aranguren, siguiendo un estilo de clasicismo modernista muy usual en las construcciones industriales. En esta fachada destaca la ventana termal, flanqueada por grandes pilares. Años después la prisión se transformó en Cuartel de Instrucción de Marinería (CIM).

CIM 2

CIM 1